miércoles, 20 de octubre de 2010

Segundo dia de viaje, Asakusa y Ueno park (primera parte)

Eran las 07.30 de la mañana y el despertador del mi teléfono móvil empezó a sonar, abrí los ojos y vi una habitación que no conocía, estaba durmiendo en el hotel edoya, ahora si, voy al baño, me lavo la cara y me miro fijamente en el espejo y murmuro, esto no ha sido un sueño, es real, estoy en tokyo.
Me meto rápidamente en la ducha, me visto y bajo a desayunar al hotel, y hay dos ancianitas encargadas del buffet libre, podía ver que tenían dos tipos de menús diferentes, el oriental y el occidental, yo me eche un zumo de naranjas, y un par de tostadas con mantequilla y mermelada, entonces vi como bajaban mis compañeros de viaje a desayunar, todos ellos ataviados con un yukata japones, les pregunte que donde lo habían comprado y me dijeron que en la habitación había uno para cada uno, la verdad es que yo el mio no lo vi, pero luego mas tarde descubrí que también lo tenia, y lo mejor de todo es que esta conmigo en mi casa, ya que es un obsequio del hotel edoya.

Empezamos a dejar el salón donde se desayuna y antes de nada nos hicimos una foto para el recuerdo, con yukatas y como no yo sin el puesto.






Una vez todos preparados nos dirigimos al hall del hotel donde un día mas nos estaba esperando Raúl (razieldios), para guiarnos por las calles y barrios tokyotas mas conocidos, nos pusimos en marcha y cogimos el metro, fuimos a la zona del barrio de Asakusa y nada mas salir del metro, cruzamos unas cuantas calles y llegamos a un puente donde veríamos una cosa que nos causo mucho furor, el ñordo dorado....




En realidad no es un ñordo dorado, si no que quiere simular la espuma de una conocida marca de cerveza japonesa, la Asahi, la verdad que cuando probé esta cerveza tenia un poco de miedo, porque no sabia que posibles efectos podrían provocar en mi cerebro, pero cuando me bebí un par, me di cuenta que era como agua mineral, no hacia ningún efecto, y eso que a mi no me gustan nada las bebidas alcohólicas y menos la cerveza, solo con deciros que el oler un tapón de una botella de vino me emborracha.




Comenzamos a bajar la calle para ir al primer lugar que nos depararía estar durante 3 horas, pero como todavía era muy temprano, cerca de las diez de la mañana pues pudimos disfrutar del paisaje y de muchas curiosidades que nos iríamos encontrando por el camino.







Como veis en la ultima foto habían una especie de taxis llevados por hombres en una especie de carritos que te paseaban por todo el barrio de Asakusa, la verdad es que cuando vi a los taxistas temí mucho por sus vidas ya que los hombres estaban muy delgados y no se si podrían soportar el peso de alguno de nuestros compañeros de viaje, donde me incluyo yo.

Avanzamos unos 200 metros y ahí estaba, la primera maravilla que pude observar, nos esperaban muchos comercios, muchos templos y sobre todo nos esperaba dejar la cartera apenas sin yenes porque todo lo que veías querías comprarlo, pero antes de pasar al mercadillo, nos quedamos durante 10 minutos observando la entrada a Asakusa. Sobran las palabras....













Ahora comenzamos a adentrarnos en el mercadillo de Asakusa, la verdad es que fue increíble, tenían de todo, recuerdos, imanes, pins, yukatas, kimonos, comida, merchandising, cintas para el pelo, posavasos, bueno y me estaría aquí una hora comentando todo lo que había durante unos interminables 200 metros, allí llegaríamos a la zona de los templos.












Llegamos a los templos y cada vez que mirabas hacia un lado, todo era bonito, nos encontrábamos a las puertas de los templos fuentes con unos cazitos de agua para que la gente se purificara por dentro, también había unas especie de ollas gigantes donde había mucho incienso que salia de esas ollas y eran para espantar los malos espíritus y purificarse el alma.











Una vez que visitamos todos los templos, salimos por los jardines de Asakusa y pudimos ver lo bonito que era todo aquello, era increíble, puentes, peces de colores, monumentos a las palomas, muchos arboles, algún sakura en flor, algo maravilloso de ver.






Una vez terminada la visita, nos encontramos a un grupo de chicas muy simpáticas, nos preguntaron de donde eramos, les dijimos que eramos españoles y la verdad es que con nuestro guia, sabiendo japones, pues se puso a entablar conversacion con ellas, y ya que estábamos todos juntos allí, les dijimos que para recuerdo si nos podíamos hacer unas fotos con ellas, fueron muy simpáticas y amables y accedieron a hacerse fotos con nosotros.




De ahí fuimos a la entrada donde habíamos quedado todos para reunirnos, la verdad es que llegamos con retraso, porque nos parábamos cada dos por tres, a tomarnos un refresco, a descansar de la caminata, los pies ya no los sentíamos de tanto andar, pero nos tomamos un momento de relax y disfrutamos de nuestras bebidas....




También nos encontramos a un perro tradicional japones, el famoso akita, la verdad es que era muy pequeñito, muy blanquito, era muy kawaii, nos empezamos todos a acordar de Hachiko, pero mas adelante en nuestro viaje nos encontraríamos con el...




Una vez todos reunidos, decidimos ir a comer, teníamos una hora para encontrar un lugar para comer y comer, me recordaba a pekin expressUeno.

Una de las curiosidades fue ver un autobús con forma de oso panda, seria el Panda-bus...







Otras de las curiosidades que nos encontramos buscando un buen restaurante barato y con comida de calidad, fue al increíble hombre invisible comiendo ramen, si chicos, el hombre invisible es japones y trabaja en este restaurante de ramen de tokyo en la zona de Ueno.




Una vez saludado el hombre invisible nos disponemos a buscar el ansiado restaurante para comer ultra barato y de buena calidad, en tokyo ¿quien dijo que la comida estaba cara?, pues desde aquí os desmiento esos bulos, encuentras sitios muy baratos para comer, puedes comer por unos 3 euros al cambio.
Empezamos a pasear por Ueno buscando un restaurante.




Aquí os dejo otra curiosidad.... quien se ha comido alguna vez un donuts pinchado en un palo, yo desde luego no, pero existen....




Una vez visto lo visto, nos decidimos pasar a un restaurante donde nos atendieron muy bien, tuvimos que sacar unos tickes en una maquina donde ponían el precio del plato elegido, completamente en kanji, y los yenes que costaría, introducías las monedas o los billetes y te sale el tiket que tu das a una mujer y te preparan tu plato, esta fue mi segunda comida en tokyo. Arroz con pollo empanado y curry, un plato delicioso. Os lo recomiendo.




Una vez que terminamos de comer quedamos todos en unas escaleras para subir a ver el parque de Ueno, donde descubriríamos nuevas cosas que nunca mis ojos podrían imaginarse ver, pero eso ya sera en la próxima entrada, hasta entonces.... matane..........

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